Yoga: mi filosofía, práctica y enseñanza

Hay demasiados estereotipos sobre el Yoga. La gente que nunca se ha acercado a esta práctica, es probable que tenga un idea algo distorsionada de su significado y efectos. Hacer definiciones resulta complejo cuando se pretende poner en palabras una experiencia vital. Lo voy a intentar porque no en vano el Yoga surgió en mi camino en mi etapa veinteañera, en la que mi mente y mi corazón estaban en confrontación, y viajaban por caminos separados. En esos años, no había demasiados profesores ni sitios donde practicar Yoga pero enseguida me enganchó y seguí practicando y buscando maestros de quiénes aprender.  No tardé mucho tiempo en apreciar sus efectos positivos y comencé a encontrarme conmigo misma, en un espacio nuevo para mi donde surgió  la alegría y la risa, el equilibrio y el sosiego interior.  No quiero decir que después del Yoga todo haya sido un camino de rosas, y que haya superado mis conflictos emocionales; la mente siempre intenta imponer su dictadura. La diferencia es que ahora soy capaz de darme cuenta de mi modelo de pensamiento, y aceptar lo que no puedo cambiar y cambiar lo que está en mi mano. El Yoga me ha ayudado y me sigue ayudando a ser consciente de quién soy, de mi modelo de pensamiento, de mis miedos, mis capacidades, mis elecciones … Y, lo que más valoro, comenzar a desapegarme de mi identidad sabiendo que puedo ser muchas cosas y nada a un tiempo. 

 
El fundamento del Yoga es integrar el cuerpo, la mente y el espíritu para unificar y armonizar mejor nuestra vida.  Cultiva el cuerpo y los sentidos como camino para aquietar la mente y poner a nuestra disposición mecanismos que ayudan a mejorar la comprensión de quiénes somos. El Yoga podría decirse que es una actitud, y una práctica de esa actitud ante la vida. 
 
No hay que olvidar que el Yoga en su origen es una filosofía de vida donde lo que se busca es experimentar la unidad, la totalidad del ser.  Los hindúes lo consideran incluso una vía de salvación. Esto para algunos es una ilusión absurda, o para otros un objetivo inalcanzable, o algo ni siquiera cuestionado o deseado. Como sea, y lo que signifique para cada uno,  lo que es innegable es que el Yoga contribuye a conciliar lo interno con lo externo, la contemplación con la acción.  Como dice el Bhagavad Gita, el libro sagrado hindú, un verdadero Yogui es quién actúa sin esperar los frutos de la acción.
 
Hay muchas opciones; muchos caminos y prácticas para desarrollarse y avanzar; la cuestión importante es no quedarse parado y caminar para encontrar opciones. Según caminas, van apareciendo senderos por los que transitar, experimentar, disfrutar, aprender, reír, llorar, a veces caer y también sufrir… porque sin caer ¿cómo aprenderíamos a levantarnos?
 
Cuando preguntas a alguien que es lo que quiere, la respuesta más escuchada es:”ser feliz”.  Cuando se profundiza en cuál es el significado de ese “ser feliz”,  empiezan a surgir respuestas del tipo: “tener un trabajo que me realice; tener una casa bonita; tener una pareja que me quiera; tener hijos; tener tiempo… tener… tener… ¿Quiere decirse que la felicidad es tener cosas?. Todo parece indicar que no es una respuesta sencilla. Porqué después de tener,  qué sería lo siguiente.  Si tras tener sigues profundizando y te preguntas ¿qué es lo verdaderamente importante? parece que las respuestas surgen desde otro lugar llamado Ser: sentirme satisfecho, estar alegre, ser escuchado, sentirme en paz, ser amado…  Haz la prueba.  Entonces, ¿qué hace que estemos tan desconectados y que pensemos que tener y conseguir cosas es más importante que sentir o ser? ¿Nuestros pensamientos? ¿Nuestras convicciones, derivadas de la educación recibida? y… ¿debemos quedarnos ahí? ¿En lo que nos dicen “otros” que consiste la felicidad? ¿No sería mejor que cada uno encontrara cuál es la fuente de su felicidad? Si los síntomas de nuestro día a día se traducen en apatía, cansancio, tristeza, enfado, deber, obligación, control, dificultades constantes en todo… puede que algo no está funcionando bien del todo.
 
El Yoga, físico (Hatha Yoga) y de la meditación  (Raja Yoga) ayudan a conocer, observar, y situar la mente,  los pensamientos y el estado anímico. Ayudan a aprender a cuestionar lo que se oye fuera y empezar a oír más lo que se escucha dentro. Es un práctica a la que uno puede acercarse sin mayores pretensiones que la de sentirse bien,  y funciona , y tu cuerpo empieza a sentir su efecto de forma rápida,  aunque, con el tiempo, vendrán cosas más importantes aún: te regalará una mayor conciencia de ti y de tu verdadero sentir. Con la práctica de la meditación se abre un canal de experiencia con tu Ser original. 
 
Cuando eres constante y empiezas a darte cuenta del verdadero efecto que produce la práctica de Yoga en tu vida, se produce una adicción, tan sólo que de efecto saludable para tu cuerpo, mente y espíritu. ¿Qué o quién produce eso en ti?  Eso es algo que cada uno tiene que averiguar, y adentrarse en este camino puede ser una manera de hacerlo. No digo que sea la única porque caminos hay muchos.
 
Un poema de Rumi expresa mejor que nada el sentir de muchos y la eterna búsqueda de quiénes somos:
 
¿Por qué estás continuamente persiguiendo sombras? 
¿Qué quieres lavar en tus ojos con tu sangre?
Eres Dios de los pies a la cabeza.
¿Qué buscas, ingenuo, más allá de ti mismo?  
 
 
¿Yoga para todos? Según Swami Satchidananda: el Hatha Yoga no es para los iluminados; ellos llevan su luz a dondequiera que vayan. El Hatha Yoga no es tampoco para los que están en la completa oscuridad, pues no lo ven y al no verlo no lo necesitan. Es como si quisiera usted darle algo a alguien, mientras éste mantiene sus manos cerradas. El Hatha Yoga es para todos los demás. Es para aquéllos que están comenzando a ver, para quienes se están dando cuenta de que la vida circula por nosotros, y que mientras esto sucede hay una oportunidad de ser mejores, de ser felices…  y de vivir en paz.
La paz no es la ausencia de conflictos. La verdadera paz es aquélla que podemos mantener aun en medio de ello.  Y el Yoga un camino para encontrar el equilibrio, la armonía y la conciencia en ti.
 
 

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