El regalo de viajar

30 07 2014

A quiénes nos encanta viajar, además de curiosidad, es probable que nos una también el deseo permanente de  indagar, experimentar, conocer, aprender… No deja de ser más que una metáfora de la necesidad de hallar respuestas al viaje de la vida.

Nómadas o sedentarios, todos emprendemos algún viaje si bien las modalidades de realizarlo pueden ser algo distintas. Unos, investigan, experimentan y viven intensamente los itinerarios por los que transitan; son los inquietos, los que desean siempre encontrar  algo nuevo o diferente, que les ayude a comprender  y dar un sentido de utilidad al recorrido. Otros, tras emprender trayectos cortos y probar, se asientan y dejan de buscar porque donde han llegado es suficiente. Algunos, ni siquiera se cuestionan ir más lejos de donde les ha tocado estar porque es ahí donde encuentran su mayor reto.

Para los aventureros, viajar es una imagen, un símbolo de aspiración incompleto. Es el anhelo que nunca se sacia porque lo que buscan es sentirse completos, rozar la totalidad. El verdadero viaje, sin embargo, no es ejercer una huida permanente o un sometimiento empobrecedor. Es evolución. Es superación. Es transformación. Y no todo es gozo pero sí hay satisfacción por seguir el instinto, la voz interior que impulsa la búsqueda.

Campbell, en su viaje del héroe, habla de las coincidencias que surgen de mitos, personajes de historias y leyendas de diversas culturas ante el dilema de la existencia. Desde un punto de vista iniciático, no hay camino del héroe si no hay encuentro con la sombra, un descender hasta los infiernos para confrontar demonios y descubrir todas las posibilidades del ser desde la oscuridad hasta la luz. Repasando arquetipos y mitos desde la antigüedad, los héroes son seres brillantes y oscuros a un tiempo; se transforman de príncipes a vagabundos, de luchadores a pacifistas, de ignorantes a maestros, de verdugos a víctimas… Y esa es la riqueza de la experiencia. La dualidad del péndulo que nos mueve de un extremo a otro experimentando roles y emociones hasta encontrar un lugar orillas donde asentarse.

Emprender un viaje requiere sentir  y aceptar la llamada, relacionada con un propósito. Requiere salir de una zona de confort para adentrarse en lo desconocido y emprender un proceso de iniciación mediante las experiencias que encontraremos a lo largo del camino. Y, al finalizar, el retorno: volver a casa con la recompensa de lo encontrado. Todo viaje encierra un anhelo profundo de retorno al origen. Una búsqueda activa del lugar al que pertenecemos.

Queramos o no, la vida es un viaje que podemos hacer como héroes o antihéroes, según escojamos arriesgarnos y actuar, o someternos y esperar. No hay manera de evitar la travesía; lo único que cabe es elegir cómo hacerla. Salir a su encuentro, cuando surge la llamada interior o permanecer a la espera hasta que el desafío te encuentra a ti.

Si decides seguir la llamada, cuando regresas ya nunca vuelves igual; algo ha cambiado. Tú has cambiado. Te has transformado. La alquimia es la magia y regalo de todo viaje.

¿Qué cambio quieres ver en ti tras ese viaje a punto de comenzar?

 

Little star, never forget who you are …  Pequeña estrella, nunca olvides quién eres…

 

 


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