El instinto sobre la razón

9 12 2012

Voy a hablar de fe, de confiar, aunque no voy a centrarme en las  creencias, principios o pensamientos que asocian el término a la búsqueda de la verdad basada en la revelación divina que nos transmite la religión. Nada más lejos de mi intención y no tan osada como para siquiera intentarlo. Sólo quiero referirme a la aportación de la fe en nuestra vida con un sentido más sencillo y adaptado a cualquier creencia.

Y el deseo de escribir sobre esto viene porque ayer vi una película impactante, no sólo desde el punto de vista visual y estético, que es una maravilla, sino por una narración que  se desvela en clave de metáfora como una revelación (no divina pero casi). Es una muestra de supervivencia, eso que cuando lo vemos en otros decimos, qué valor, qué entereza, yo no sería capaz…  y, sin embargo, cuando la vida nos pone a prueba por algún sitio, vaya si somos capaces… Y, entonces, de dónde creemos que nos sale esa  fortaleza y supervivencia. Qué hace que en momentos críticos seamos capaces de coger el toro por los cuernos y afrontar grandes pruebas y, sin embargo, en el día a día, y ante nimiedades andemos arrastrando nuestros pies como almas en pena. Qué falta de consideración hacia nosotros mismos cuando hemos afrontado y superado en la vida retos tan difíciles como la pérdida de algún ser querido, una enfermedad, quedarnos sin trabajo, sin pareja, sin algún amigo…  Y qué insensatez escuchar  frases como “no puedo con la vida”…  Siempre que oígo eso me dan ganas de decir,  y qué es con lo sí que puedes, con la queja o ir de víctima?

Volviendo a la fe, y sobre cuándo una situación horrible se nos presenta, y somos creyentes, no de una religión sino de nuestra divinidad y fortaleza interior, surge la esencia del animal que necesitamos expresar y amplificar para que nos ayude en momentos de dificultad. Para algunos será un tigre para otros un león o un lobo, no importa el animal, importa lo que su cualidad mayor significa para nosotros en momentos críticos donde el instinto prima sobre la razón porque la razón no tiene cabida cuando estás a punto de naufragar y lo que se precisa entonces es soltarse y confiar.

Te animo a ver la vida de Pi, espectacularmente bella, aunque a lo que realmente te animo es a conectar con tu animal interior, ese instinto  poderoso que todos tenemos  y que nos convierte en pájaros para sobrevolar cuando hay que tomar distancia, ser leones para mostrar nuestra fiereza cuando necesitamos preservar el territorio, lobos para aullar y llamar a la manada cuando queremos estar en grupo, o caballos para responder a las atenciones expresando nobleza y lealtad… y tantos otros…  La fortaleza de un tigre, capaz de nadar como un pez, de comer peces crudos o de vencer tormentas y olas gigantescas hizo posible mantener vivo a un naúfrago sobre unas tablas aunque si fe en su fuerza interior nunca hubiera sido posible.

¿Qué confianza, qué instinto, necesitas rescatar en ti para darte cuenta de tu divinidad?


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