LA FUERZA INTERIOR

27 01 2012

Escribir requiere además de inspiración, tiempo. Al arrancar el año me vino la idea de introducir cambios en las entradas del blog, y se me ocurrió escoger el mes para hablar de su significado numérico y conceptual y concluir con una reflexión o práctica que ayude a sentirnos más conscientes y en contacto con nuestro ser.

Aun quedan unos días de mes así que, antes de que concluya y vayamos al siguiente mes y número, allá voy:

ENERO

Como primer mes del año su número es el 1. Representa el color blanco y es el símbolo de lo femenino, la madre, la gestación de ideas, planes y acciones. Es también la fuerza y la energía que proviene de dentro y nos impulsa a actuar. A nivel emocional se asocia a expresar el pedir, el dar y el recibir, sin poner expectativas. A nivel físico se asocia al aparato digestivo, lo que quiere decir que es una zona sensible para quienes tienen dificultades con los temas antes mencionados.

Podría decirse que el número 1 nos da una clave de conexión con la parte pura, clara y luminosa en nuestro interior, que representa el color blanco. Esto me da pie para hablar sobre la fuerza que hay en nosotros. Y me refiero no a la fuerza física sino a la fortaleza interior que todos, en mayor o menor medida, experimentamos y más cuando la vida nos pone a prueba y nos hace pasar por situaciones que requieren sacar lo que llamamos fuerzas de flaqueza.

¿Dónde diríamos que reside la fortaleza, en nuestra mente o en nuestro ser? En la mente se alojan los pensamientos, que son energía creativa. Desde luego nada se materializa sin antes haberlo traído al pensamiento. Los pensamientos serían semillas que si se ponen en acción pueden germinar. Ahora, ¿qué hace que surjan los pensamientos? ¿qué impulsa llevar a nuestro pensamiento la necesidad de sentir fuerza? Se diría que nuestro ser. De hecho, se habla de tener fortaleza de espíritu en relación a la voluntad, como si algo por encima guiara nuestros pensamientos y actos.

Cuando vivimos épocas de satisfacción y dicha nuestra mente no necesita evocar pensamientos de fuerza porque la sentimos en todo nuestro cuerpo, y esa sensación pletórica nos hace funcionar con una energía infinita.Se diría que cuando el sol se oculta por las nubes de los inconvenientes y los obstáculos surge en el pensamiento el estado de debilidad, de derrotismo, de no poder con la vida y, automáticamente, perdemos fuerza. Pero la fuerza no se pierde, sólo queda ocultada por su contrario dual: la debilidad. Aun cuando no sintamos fuerza, está ahí, y  la forma de ponerla en activo tiene que ver mucho con atraerla desde el pensamiento (la voluntad)  y también tiene a través de la ilusión, de las cosas que nos hacen vibrar y sentirnos dichosos. Entonces la fuerza podría decirse que esta muy asociada a la creación, a la gestación, a la conexión con lo más puro y profundo que hay en nosotros y, por tanto, conectada con nuestra conciencia. Esto no es nada nuevo. Y, si no, observa como cuando haces algo que te apasiona o tienes una ilusiona la fuerza está contigo,  y eso se traduce en que no sientes cansancio, aunque trabajes muchas horas o duermas pocas horas. ¿Qué te sugiere esto? ¿Quizás que la creación seria un buen aliado de la fuerza?

¿Quieres sentir la energía del número 1? Comienzo por hacerte la pregunta: “para qué quiero en estos momentos la fuerza” y, cuando tengas la respuesta, prueba a idear  y realizar lo que te puede conducir hacia ese objetivo. Si de verdad es algo que te ilusiona, sentirás como la fuerza interior de tu espíritu te acompaña.


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