El poder del corazón

3 05 2011

Nuestra vida está hecha de sensaciones, estímulos que captamos a través de nuestros sentidos y que, aun siendo muy agradables y placenteros, no nos dan una respuesta para poder entender lo que hay tras el caudal de emociones que nos invade. El corazón es el que se oprime o se ensancha de amor, es el que siente compasión y confianza, es el que parece lleno o vacío.  Y en el corazón dicen que hay un centro mucho más sutil que es el que experimenta el verdadero espíritu y que no se percibe como una sensación física o emocional. Comprender la cantidad de emociones que tapan el verdadero espíritu requiere prestar atención al corazón y a sus dictados, tarea nada fácil porque escuchar el significado de nuestros sentimientos requiere determinación y valentía ya que lo que podemos escuchar puede suponer entrar en contradicción entre lo que siento y quiero (corazón) frente a lo que pienso y debo (mente).

Nuestra mente está en permanente lucha con el corazón, y nunca al revés porque el corazón no necesita medirse. La mente sabe que su única forma de mantener la atención es situarnos en alerta constante  a través de pensamientos pasados y futuros. El presente es un tiempo del corazón, y a la mente no le gusta compartir espacio. Prefiere ir por libre y mantenerse anhelando lo que tuvo y no tiene ahora, o lo que le queda por conseguir sin prestar atención a lo que ya tiene.

Mucha gente prefiere seguir dando más espacio a la mente que al corazón y evitar expresar sus emociones no sea que otros vayan a saber demasiado acerca de sus sentimientos. Dicen que mostrarse es sentirse vulnerable. Pero la vulnerabilidad es estar alejado de lo que uno es y no manifestarse. Sólo lo que nos resulta desconocido nos produce inquietud y desasosiego.

Cuando de forma consciente empiezas a observar las sensaciones dejando a un lado los pensamientos tu mente se aquieta, se aleja del escenario, y  una sensación de  paz y bienestar se apodera de ti. El poder del corazón se despliega inmenso y amoroso ante ti. Pueden ser segundos, minutos, o más tiempo a medida que empiezas a ejercitar la concentración en tu ser mediante el silencio, una música relajante,  la meditación o la oración…   Estar en contacto con tu corazón te permite estar conectado con lo que quieres desde ti,  desde tu ser interior, y no desde lo que tu cabeza dice con sus “ tengo que” o “debo” hacer.  Una pista: cuando estás en lo que sientes y no en lo que piensas, la duda no existe y pensamiento y acción se funden al tiempo. Y entonces es cuando actúas desde tu ser, desde lo que realmente sientes. Prueba a sentir lo diferente que resulta en ti hacer desde el corazón (quiero) a hacer desde la cabeza (debo, tengo que). Lo primero es hacer desde lo que sientes, y lo haces motivado;  lo otro es hacer desde lo que tu crees que esperan (la sociedad, tu familia, tus amigos…)  de ti y  lo haces con esfuerzo. La mirada del quiero está dentro, la mirada del debo- tengo está puesta fuera, en lo que van a pensar los demás.

Dos preguntas de reflexión:

¿Qué cambiaría en ti si actuaras desde lo que realmente sientes y quieres? 
¿Cómo sería dedicar unos minutos al día a estar en contacto con tu corazón? 

Y algo para practicar:

En un sitio tranquilo, prueba a cerrar los ojos y a llevar la atención al pecho para observar el movimiento que produce inhalar y exhalar aire. Después de un rato observando la respiración y su movimiento (coloca una mano en el pecho para sentirlo), la mente y los pensamientos dan paso a las sensaciones, y empiezas a percibir calma y tu cuerpo se relaja. El corazón empieza a hacerse más presente y poderoso. La mente sigue ahí, trayendo ideas, recuerdos… pero si no les prestas demasiada atención, y vuelves a la respiración y su movimiento en el cuerpo, sucede que la mente se fusiona con el corazón en el momento presente de sentir. Es la fuerza del corazón y la mente poco puedo hacer excepto relajarse y disfrutar. Dedica a este simple ejercicio unos minutos cada día y el poder de tu corazón se irá haciendo en ti más presente y mayor.

Ahora disfruta escuchando a Peter Gabriel cantar “the power of the heart”


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One response

4 05 2011
Maria Jose Lobo Cárdaba

Me parece muy oportuno este artículo para hacernos ver cómo y por qué debemos conectar con nuestro interior, ya que vivimos normalmente mas con la mente que con el corazón, es decir con el yo que con el verdadero Yo. Dejar que vaya apareciendo esa otra parte nuestra que es la parte verdadera y la que nunca acaba (no como nuestro cuerpo físico), vamos dando paso así a una transformación dentro de nosotros de paz, amor y armonía que tanto anhelamos.

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