El efecto espejo

13 04 2011

Hablando hoy acerca del efecto que producimos en los demás y el que los demás produce en nosotros, utilizaba la metáfora de ser espejos. Para hacerlo simple: ver en otros lo que no nos gusta aceptar que somos y, por tanto, hemos apartado de nuestro consciente y dejado en la sombra (inconsciente) con tal de no verlo. Son emociones y sentimientos que no resulta fácil reconocer y aceptar como parte de nuestra personalidad porque hay una creencia propia, familiar y social de que no son buenos.

Normalmente cuando no somos capaces de asumir esas características en nosotros mismos (agresividad, rencor, engaño, frustraciones, celos, ambición, etc.) se las atribuimos a los demás lo que hace que creamos verlo en otros pero no en nosotros. El efecto espejo es poder ver reflejados nuestros propios defectos, o limitaciones, en las actitudes negativas que adoptamos hacia los que nos rodean. Cuando los prejuicios y la crítica exacerbada nos impiden relacionarnos con otros está funcionando la sombra individual como una parte no integrada en la parte consciente de nuestra mente. El espejo es la interrelación con los demás que nos ayudará a mirarnos y enfrentar nuestra sombra,  y también nuestra luz porque lo que vemos en otros y nos gusta es lo que aceptamos y valoramos en positivo de nosotros mismos. Las personas que nos rodean son pues espejos donde mirarnos y ver lo que nos gusta y lo que nos disgusta. Una oportunidad para conocernos mejor.

Jung dice “la sombra sólo es peligrosa cuando, no le prestamos debida atención” ¿Y qué hacer para ello? Algunas ideas: Practicar mayor empatía: ponerse en el lugar del otro y entender lo que siente, seguro que no tan distinto de lo que sentimos nosotros. Ejercitar más el perdón, siendo menos perfeccionistas y exigentes con nosotros mismos, y con los demás; la aceptación, comprendiendo que todo tiene un propósito y que somos parte de un Todo.  Que nos colocamos en un lado u otro de la dualidad (luz/sombra) por causas que no entendemos pero que hacen que las cosas sean como son, nos gusten o no;  y lo más importante: el amor y compasión por nosotros mismos, la autoestima, que nos va a ayudar a estar conectados con nuestro ser más profundo, desde donde no hay separación de luz y  sombra porque se hallan integradas y estamos en conexión con quien en realidad somos: Uno con el Todo.

Ahora, si quieres, puedes preguntarte : Qué necesitaría saber de mi que aún no sé cuando me miro en el espejo de la interrelación con los demás.


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2 responses

27 04 2011
Maria Conde Custodio

Hay un indicador del espejo, y digo esto porque hay comportamientos en los que por mucho esfuerzo que ponga no me veo reflejada. y es que somos todos diferentes debido a nuestra historia personal. Sólo estaremos mirando en espejo cuando lo que vemos ” nos altera”, ya sea para bien o para mal, por el contrario cuando simplemente observamos una persona o acontecimiento y somos conscientes de que no ha tocado nuestras emociones, lo que vemos es un comportamiento del otro.. y si acaso el espejo hacia nosotros sería la traición a reconocernos como luz.

28 04 2011
Esther Lobo

Sí, totalmente de acuerdo. Hay personas con las que no hay ninguna conexión emocional, y entonces nos situamos como meros observadores. Esa función de espejo en la interrelación se activa si lo que vemos en otros mueve en nosotros alguna emoción.

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