El poder de elegir

1 04 2011

A menudo creemos que no tenemos demasiado margen para elegir y que son las circunstancias de nuestras vidas las que controlan los resultados. El trabajo, los viajes, la responsabilidad, no tener tiempo libre… la lista no acaba. Ahora, revisa todas las circunstancias y podrá parecer que no tienes poder para elegir algo diferente o cambiar tu realidad. Nuestro punto de vista es pequeño, y se empequeñece hasta que esas circunstancias nos manejan tanto que ya no es posible ver qué podemos o no podemos hacer para cambiar algo.

A esto, hay que añadirle las consecuencias de tomar una GRAN DECISIÓN, que anula cualquier otra. Como: Yo elegí ser voluntario así que… o  Yo elegí esta profesión así que… Es como si renunciáramos a cualquier otra posibilidad cuando ya hemos tomado LA GRAN DECISIÓN. Ahora tenemos que vivir con las consecuencias. La verdad es que no existe eso de “tengo que” porque sólo hay opciones. No somos víctimas de nuestras circunstancias o de nuestro pasado o de nuestros propios juicios. Podemos elegir diferente o podemos reafirmar la elección que hicimos. Parece obvio, ¿no? Sin embargo elegir conlleva un movimiento interior (un gusanillo) en el momento de hacer la elección, justo antes de que haya movimiento exterior. Luego elegir no siempre resulta un paseito por el campo… y nos lleva tiempo deshojar la margarita…

Todos tenemos el poder de elegir como ver nuestro mundo. A menudo nos acogemos a la experiencia de “yo soy así” o “esto es así”, sea la situación que sea. Como si no tuviéramos el poder para hacerlo diferente. Las verdades absolutas son sólo una manera de ver las cosas, y hay otras maneras de verlas que también son verdaderas. Algunas de las cosas que podemos oír como verdades absolutas: es inútil, con la edad que tengo ya no voy a encontrar trabajo… (¿seguro que es así?)  o, me comprometo con mi trabajo o con una relación, no puedo tener las dos cosas con éxito (¿no puedes realmente?) o, soy autónomo, no puedo rechazar ningún trabajo. (¿ninguno, a qué precio?).  Cuando eliges una opción que es verdadera no estás diciendo que las otras sean falsas. Simplemente estás escogiendo desde una perspectiva. Es cuestión de identificar si situarte en ese punto de vista te hace sentir demasiado estancado o si te está limitando frente a otras posibilidades que podrían resultar positivas para tu vida, si esa decisión está conectada con tu ser y te da todo el equilibrio del mundo. Puedes explorar en qué perspectiva te sitúas al elegir  haciéndote algunas de estas preguntas: ¿Qué te da esa elección? ¿Qué ganas? ¿Cuál es el precio?

El coaching de equilibrio busca ampliar puntos de mira y encontrar nuevas perspectivas. Es un principio que abre espacio a nuevas posibilidades y a toda una gama de opciones que poder elegir. La elección siempre es de uno.


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One response

12 04 2011
Ana

que gran verdad!. Siempre he dicho que cada uno somos dueños de nuestro propio destino y que este queda marcado por las decisiones que tomamos. Hay algo más valioso que ese poder elegir? Esther gracias por este blog que nos ofrece tanta luz

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